May 24 2008

El horizonte de la facticidad

Publicado por a las 4:33 pm en General

Es frecuente decir que el horizonte de la filosofía contemporánea es el horizonte de la facticidad, a diferencia del horizonte antiguo de la naturaleza y el horizonte moderno del sujeto. Pensadores de la facticidad serían, obviamente, Nietzsche y Heidegger. O también el mismo Husserl, especialmente en sus reflexiones sobre el mundo de la vida (Lebenswelt) al que hay que remitir las construcciones lógico-matemáticas de las ciencias. En la filosofía española, la “actualidad” de Zubiri sería precisamente un intento de radicalizar la descripción de la facticidad: desde el ser hacia el “estar”.

¿En qué consiste la facticidad? Lo fáctico se refiere a los facta, es decir, a los hechos. Usualmente se entiende en filosofía que lo fáctico es algo que simplemente acontece, sin que sea necesario que acontezca. Desde este punto de vista, lo fáctico se caracterizaría por su contingencia, y sería lo opuesto a lo necesario. Por supuesto, cabe preguntarse si lo que aparentemente es contingente (“llueve hoy”) no es en el fondo algo que está en último necesario, por estar inexorablemente determinado por unas causas, sean éstas conocidas o no. La filosofía moderna hizo frecuentemente este tipo de consideraciones, conducentes a reducir las verdades de hecho a verdades de razón. Este enfoque experimentó una cierta crisis con los importantes cambios que tuvieron lugar en la física en la primera mitad del siglo XX, especialmente con la introducción del “principio de indeterminación” en la mecánica cuántica.

Ahora bien, la averiguación de si algo es necesario o contingente en este sentido requiere una investigación de la estructura profunda de lo real, algo que va más allá del análisis de nuestros actos. Solamente mediante un análisis de los fundamentos de lo que nos encontramos en cada acto sería posible determinar si algo ha sucedido de manera estrictamente necesaria.

En cambio, en el nivel de los actos podemos hablar de la contingencia en otro sentido. Es la contingencia, no en el sentido de lo que se opone a lo necesario, sino la contingencia como carácter formal de los actos en cuanto actos. Los actos se caracterizan precisamente por el acontecer. De hecho, “contingente” (contingens) no es más que el participio presente activo de contingere, que dio lugar, mediante el incoativo contingescere, a “contecer”, que es la forma castellana antigua del “acontecer”. Los actos son contingentes porque acontecen, con independencia que una investigación ulterior determine si su acontecer era o no necesario. Es una contingencia, no en el nivel explicativo, sino en el nivel puramente análitico o descriptivo.

Esta contingencia incluye y trasciende la facticidad. Y es que los actos no consisten solamente en la actualidad fáctica de lo actualizado, sino que su acontecer es una actualización. Lo que se actualiza es, si se quiere, un factum, pero la actualización es algo más radical que un factum. Es, si se quiere, un facere en el sentido de un surgir que culmina en lo que surge, pero que no se agota en su término. Factum es en realidad un participio pasivo, que designa lo hecho, mientras que contingens es un participio activo, que designa el surgir de lo que surge, el acontecer de la facticidad. Ciertamente, el surgir incluye lo que surge, pero no se agota en ello. Una radicalización de la facticidad tendría que incluir en ella el acontecer, con su carácter incoativo, y no el factum meramente resultativo. El mundo de la vida surge como vida del mundo.

2 comentarios

2 comentarios en “El horizonte de la facticidad”

  1. Ricardoel 06 Nov 2008 a las 5:49 am

    La facticidad es: propia existencia, a la cual se le interroga por su carácter de ser.

  2. german ortizel 13 Aug 2010 a las 4:38 am

    Muy bien el resumen sobre la facticidad, cabe agregar que la facticidad es a veces confundida con EL DESTINO o usan esa palabra porque suena mejor que contingencia y absurdo.